Artículo de fondo
El agua que no llega: acceso al saneamiento en el interior de Uruguay
Una mirada sin eufemismos a la infraestructura hídrica olvidada fuera de la capital.

Cuando en 2023 Montevideo acaparó los titulares por la crisis de agua potable, pocas notas mencionaron que varias localidades del interior de Uruguay llevan décadas conviviendo con cañerías envejecidas, pozos sin controles periódicos y redes de saneamiento que no alcanzaron los estándares prometidos en los planes quinquenales de los años noventa. No es un problema nuevo. Es un problema invisible porque sus protagonistas no tienen cuentas de Twitter con muchos seguidores. En Tacuarembó, Rivera y Artigas hablamos con vecinos, técnicos municipales y un exfuncionario de OSE que pidió no ser identificado. Lo que encontramos no es dramático en el sentido televisivo, pero sí es sistemático: una postergación acumulada que se mide en kilómetros de tubería sin reemplazar y en resoluciones administrativas que llevan años sin ejecutarse. Los datos del INE de 2022 muestran que el 14 % de los hogares rurales del norte del país no tiene acceso a agua corriente de red. El porcentaje sube al 21 % si se excluyen las capitales departamentales. Ningún partido político incorporó esa cifra a su plataforma electoral de 2024 con una propuesta concreta de inversión y plazos. Este artículo no propone una solución única. Propone que la próxima vez que alguien hable de la «crisis del agua en Uruguay» no olvide que el problema tiene dirección postal fuera de la rambla.