Entrevistas

Tres preguntas sin respuesta sobre el futuro del trabajo rural en Uruguay

La tecnología agrícola cambia el campo. Los trabajadores rurales todavía esperan que alguien se los explique.

Trabajador rural uruguayo mira la pantalla de un smartphone en el campo bajo luz cálida de tarde

En los últimos cinco años, la adopción de maquinaria de precisión, drones de fumigación y plataformas de gestión agropecuaria creció a un ritmo que sorprende incluso a quienes la impulsaron. Uruguay exporta tecnología agrícola a la región y figura en los rankings de innovación del sector. Lo que esos rankings no miden es la distancia entre la pantalla del gerente y las manos del trabajador que opera la máquina nueva sin haber recibido formación formal. Hablamos con tres personas: Fermín, 48 años, tractorista en un establecimiento ganadero de Cerro Largo; Lucía, 34 años, encargada de tambo en Colonia; y Raúl, 61 años, podador forestal de Rivera que en dos años se jubila y no sabe si alguien lo va a reemplazar. Las tres preguntas que da título a este artículo son las suyas, no las nuestras. Primera: si la máquina hace el trabajo, ¿para qué me forman a mí? Segunda: ¿quién responde cuando el sistema falla a las dos de la mañana y el técnico está en Montevideo? Tercera, la más incómoda: ¿hay futuro para alguien que aprendió a hacer esto antes de que existieran las aplicaciones? No tenemos respuestas completas. Tenemos la honestidad de decir que nadie en el sector público o privado las tiene tampoco, y que eso, en sí mismo, es la noticia.